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Sin cuartel

El caso de Dafne Zapata se convirtió en una prueba de justicia. Mientras su madre exige que “caiga quien caiga”, la investigación ya alcanza a directivos y otros involucrados, pero la exigencia apunta más arriba: supervisión, omisiones y responsabilidades institucionales. La Defensa aclaró que desde 2008 no regula las escuelas militarizadas y recordó que el uso indebido de uniformes e insignias castrenses constituye un delito. Ninguna disciplina justifica la violencia. Si hubo abusos sistemáticos, no basta con castigar a unos cuantos; justicia será que la cadena completa caiga. Y no vuelva a suceder. | Se dice en “Frentes Políticos” de Excelsior. 

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