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Familia destrozada por las aguas de la gruta

Siete personas entraron ilusionadas a la Gruta Chichicazapán buscando la belleza oculta de la tierra poblana. Solo tres regresaron con vida. Las aguas subterráneas, desatadas por una lluvia repentina, convirtieron un paseo familiar en una tragedia que ha conmovido a todo México.

El coronel Bernabé López Santos, coordinador general de Protección Civil del Estado de Puebla, ofreció un informe detallado y sentido sobre los cuatro días de incansable búsqueda. Sus palabras reflejan tanto el dolor de las familias como el enorme esfuerzo de decenas de rescatistas que arriesgaron su vida por devolver a sus seres queridos.

MOMENTO QUE LO CAMBIÓ TODO

El pasado 7 de junio, una familia de Chignautla —seis integrantes—, junto con un guía, ingresó a la gruta a pesar de que ya llovía. Dentro, un arroyo serpentea entre las rocas. Cuatro de ellos cruzaron al otro lado; tres se quedaron esperando. Cuando el caudal creció de forma súbita, los que no habían cruzado fueron arrastrados, pero lograron salir. Los cuatro que ya estaban del otro lado nunca regresaron.

Un familiar salió desesperado a pedir ayuda. Así comenzó una operación de rescate que marcaría a todos los involucrados.

CUATRO DÍAS DE ESPERANZA Y DOLOR

Por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Alejandro Armenta, se activó de inmediato un operativo interinstitucional permanente. Guardia Nacional, Policía Estatal, Policía Forestal, buzos, espeleólogos y voluntarios de grupos como Espeleología Rescate México, Nativos Voluntarios y Socorro Alpino México trabajaron sin descanso.

En condiciones extremas —oscuridad, corrientes fuertes, espacios angostos de apenas 30 o 40 centímetros y pozas profundas—, los rescatistas avanzaron más de dos kilómetros al interior de la gruta.

El primer cuerpo fue localizado a 400 metros: Gerardo Julián de los Santos, identificado y entregado a su familia. Días después, entre rocas, troncos y una cascada de casi 50 metros, aparecieron dos cuerpos más. El 11 de julio se halló el tercero, atrapado entre piedras y agua.

Tres personas fueron rescatadas con vida: el guía, lesionado, y una madre de familia que esperaba noticias de sus hijas.

PRECIO DEL RESCATE

Los rescatistas trabajaron jornadas de 10 a 12 horas, iniciando en la madrugada para evitar las lluvias vespertinas típicas de la temporada. Instalaron un sistema especial de wifi dentro de la gruta para mejorar la comunicación y tendieron cuerdas y cables en acantilados y pozas, arriesgando su propia integridad.

Extraer un solo cuerpo desde las profundidades puede tomar hasta 17 horas. La complejidad del terreno y el riesgo constante para los brigadistas obligaron a suspender temporalmente las labores hasta que las condiciones climatológicas lo permitan.

LLAMADO DESDE EL DOLOR

“En temporada de lluvias, arroyos, ríos y presas aumentan su nivel y velocidad”, recordó el coronel López Santos. Con profunda sensibilidad, las autoridades hicieron un llamado respetuoso a la población: evitar visitar grutas y acercarse a ríos durante esta época para prevenir nuevas tragedias.

Hoy, mientras las familias de las víctimas lloran su pérdida, Puebla y México entero reconocen el esfuerzo heroico de los rescatistas que, durante cuatro días, se convirtieron en la última esperanza de una familia rota por el agua.

Que esta dolorosa experiencia sirva para honrar la memoria de quienes no regresaron y para cuidar con mayor responsabilidad la belleza natural que tanto amamos.

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