IPAX A LA DERIVA
Hacia el interior del inmueble que da cobijo a tan noble instituto, es un secreto a voces la pésima administración que está llevando a cabo el marinerito de agua dulce.
La empleomanía, esa que lleva bien puesta la camiseta del IPAX, ve con tristeza el desgano y valemadrismo del titular, sí, de un tal Luis Fernando Baños Vázquez.
La tropa está bastante molesta con «El Capi», ya que no ha mostrado congruencia entre el decir y el hacer, y una muestra de ello es la nula entrega de uniformes y la disminución tan considerable de servicios; las empresas ya no creen en el IPAX.
En las comandancias cada día aumenta más el descontento ante la negativa de entregarles su ropa de trabajo, así como de otorgar un incremento salarial.
Pero eso no es todo. El pago de finiquitos sin liquidar, los pagos atrasados a la aseguradora, así como los adeudos con proveedores y con la Federación, son otros de los temas que siguen sin resolverse.
En poco más de un año, el IPAX, entre deudas, pérdidas de servicios —el más reciente, el Poder Judicial de la Federación— y, según se cuenta, una administración que anda bailando la danza de los millones, ya que se rumora que una millonada anda extraviada, se está cayendo a pedazos.
Otro de los temas que resaltan es la contratación de familiares y allegados al comisionado. Sí, se dice que el nepotismo brilla en su máxima expresión.
El maltrato laboral también es un tema que ocupa y preocupa a la base trabajadora. La inclinación que otorga el titular hacia ciertos personajes tiene de punta a la inmensa mayoría del personal; la represión y el hostigamiento sobresalen en todas las áreas.
Eso de proteger el patrimonio de los veracruzanos es una utopía; es algo que para nada interesa a Baños Vázquez.
Por lo mientras, se hunde el barco, entiéndase el IPAX, bajo el mando del marinerito.
Provecho.