Reto
Alejandro Armenta, gobernador de Puebla, enfrenta una de esas pruebas que no admiten discursos de ocasión: diez integrantes de una familia asesinados en Tehuitzingo. La escena obliga a demostrar que el control territorial no se declama, se ejerce. Francisco Sánchez, secretario de Seguridad estatal, tiene sobre la mesa un expediente que exige inteligencia, coordinación y resultados verificables. La reacción de fuerzas estatales y federales fue inmediata, pero el tamaño de la herida demanda algo más que patrullas. La autoridad se mide cuando el crimen apuesta a sembrar miedo. Y este desafío no admite margen de error. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.