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Paso a paso

Adán Augusto López empieza a ver cómo el Senado desmonta, una por una, las decisiones con las que convirtió la Cámara alta en territorio de control absoluto. La reactivación de la pantalla gigante del Patio del Federalismo, apagada por orden suya durante 15 meses, es el tercer ajuste institucional tras el fin del veto a iniciativas de la oposición y la reinstalación de comisiones bicamerales. Lo que parecía disciplina interna hoy luce como exceso de mando. Y en el trasfondo pesan los costos políticos de sus antiguas alianzas, como la de Hernán Bermúdez, que terminó por erosionar su margen de influencia. A borrar su huella, ¿podrá? | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.

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