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Cortafuegos

Aureliano Hernández Palacios, titular de la Auditoría Superior de la Federación, llegó con la escoba en alto y la advertencia directa, se acabó el mercado negro de la fiscalización. Frente a diputados, el auditor prefirió hablar de control. Durante años, en la ASF se incubó un ecosistema paralelo donde despachos y gestores negociaban observaciones como si fueran multas de tránsito. Eso se cierra, les dijo. Adiós coyotes. Todo deberá pasar por canales oficiales, con rastro documental y sin atajos. Como siempre debió ser. La ASF deja su papel de ventanilla flexible y se intenta volver muro. A ver quién se atreve a derribarlo.| Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.

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