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Marcha atrás

La revisión del T-MEC arrancó con México intentando regresar el reloj comercial. La presidenta Claudia Sheinbaum fijó como prioridad desmontar los gravámenes que su homólogo de EU, Donald Trump, convirtió en palanca de presión industrial. La tarea recae en Marcelo Ebrard, secretario de Economía, quien abrió conversaciones con la promesa de recuperar competitividad en autos, acero y aluminio, mientras Washington mantiene exigencias regulatorias en energía y telecomunicaciones. Sin Canadá en la foto inicial, cada concesión pesa más que cualquier discurso integrador. El T-MEC vigente favorece a tres.  Publica «Frentes Políticos» de Excélsior.

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