Chuck Norris: No envejecía, pero sí partió
Apenas nueve días después de celebrar su cumpleaños número 86 con un video en redes sociales, donde entrenaba y bromeaba: “Yo no envejezco, yo subo el nivel”, Carlos Ray “Chuck” Norris fue hospitalizado de urgencia en la isla de Kauai, Hawái, tras una emergencia médica.
Fuentes cercanas relataron que la semana pasada aún hablaba por teléfono con amigos, de buen humor y compartiendo chistes como siempre. Nadie imaginaba que aquella sería su última ronda.
Al día siguiente, su familia publicó un comunicado en la cuenta oficial de Instagram que recorrió el mundo en minutos: “Con gran pesar, nuestra familia comunica el repentino fallecimiento de nuestro querido Chuck Norris. Mientras deseamos mantener las circunstancias en privado, sepan que estuvo rodeado de sus seres queridos y en paz”. No hubo más detalles; el silencio posterior resultó ensordecedor.

Cabe destacar que, nacido el 10 de marzo de 1940 en Ryan, Oklahoma, Norris no llegó a Hollywood por casualidad. Fue campeón mundial de karate de peso medio durante seis años, abrió escuelas de artes marciales y entrenó a celebridades como Steve McQueen y Priscilla Presley.
El destino lo llevó frente a las cámaras con un debut memorable como oponente de Bruce Lee en El camino del dragón (1972), donde recibió la legendaria patada voladora que aún cautiva a generaciones. De ahí, una carrera imparable: Fuerza Delta, Los invasores de la base, Desaparecido en combate y, sobre todo, Walker, Texas Ranger, la serie que lo convirtió en sinónimo de justicia implacable y frases lapidarias.

TRASCENDIÓ LA PANTALLA
Chuck no solo actuaba; inspiraba. En los 2000, internet lo adoptó como meme supremo: “Chuck Norris no duerme, espera”, “La muerte tuvo miedo de Chuck y por eso él envejeció primero”. Presidentes lo citaron, soldados lo veneraban en bases remotas y niños imitaban sus movimientos en patios escolares. Era el hombre que, según el mito, hacía que el diablo rezara antes de dormir.
Pero detrás de la leyenda había un hombre real: devoto esposo de Gena O’Kelley desde 1998, padre, abuelo, autor de libros de autoayuda y defensor de causas sociales. En sus últimos años, más que películas, publicaba reflexiones en su sitio web y entrenaba con la disciplina de siempre. Hasta el final, fue el roble que no se rendía.

Hoy, mientras el mundo comparte clips de sus hazañas, queda la certeza de que, aunque la muerte lo alcanzó —porque incluso los mitos tienen un desenlace—, su legado permanece intacto. Como mencionaron en redes: “Chuck Norris no murió; solo se fue a otra dimensión”.