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¡Qué triste!

Abandono histórico convirtió canchas y áreas recreativas de Nogales en basureros

* La falta de mantenimiento y la ausencia de inversión pública terminaron por desplazar a familias, niñas, niños y jóvenes de estos espacios

Manuela V. Carmona

Nogales, Ver., 29 de enero de 2026.- Lo que alguna vez fueron espacios de encuentro, juego y convivencia hoy lucen como terrenos olvidados, invadidos por basura, maleza y estructuras deterioradas. En Nogales, el abandono de canchas y áreas recreativas se arrastra desde hace más de dos décadas y es hoy una de las expresiones más visibles del rezago en infraestructura social del municipio.

Bancas inexistentes, canchas inservibles y predios convertidos en tiraderos improvisados forman parte del paisaje cotidiano en distintas colonias, donde la falta de mantenimiento y la ausencia de inversión pública terminaron por desplazar a familias, niñas, niños y jóvenes de espacios pensados para la convivencia comunitaria.

Este deterioro no ocurrió de manera repentina. Se trata de años de omisiones, durante los cuales estos lugares quedaron fuera de las prioridades gubernamentales, pese a su relevancia para la vida social y la prevención de problemáticas como el ocio forzado, la inseguridad y el deterioro del tejido comunitario.

De acuerdo con un diagnóstico municipal, esta situación se repite en colonias como El Mirador, López Arias, Unidad Habitacional Proquina, Galeana, Paseo Nuevo y El Encinar, donde aún existen áreas con potencial para ser rescatadas, aunque actualmente permanecen en condiciones críticas.

Algunos de estos espacios fueron utilizados por generaciones pasadas y hoy siguen prácticamente igual que hace 25 años, sin rehabilitación, sin equipamiento y, en muchos casos, convertidos en focos de insalubridad.

Si bien el Ayuntamiento ha iniciado acciones de limpieza y recuperación en puntos como la colonia Los Fresnos, el reto va más allá de intervenir algunos espacios: implica revertir un abandono histórico y asumir que la recuperación de áreas públicas no puede seguir dependiendo únicamente de esfuerzos aislados ni de la buena voluntad vecinal.

La rehabilitación de estos lugares no solo requiere recursos, sino una política pública sostenida que garantice mantenimiento, vigilancia y corresponsabilidad social, para evitar que los espacios recuperados vuelvan a caer en el abandono que hoy los define.

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