Ministros faroles, insensibles y muy incongruentes
Regresar las camionetas blindadas no es un acto de congruencia ni de sensibilidad social; es una reacción tardía al enojo público. Muy bien en devolverlas, sí, pero ni que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación trabajaran tanto o realmente las necesitaran. Su integridad no estaba en riesgo; lo que sí estaba en riesgo era su imagen.
Resulta insultante que hablen de austeridad y cercanía con el pueblo mientras se mueven en vehículos blindados de lujo, como si vivieran en un país distinto. Pinches faroles e insensibles: primero justifican el privilegio y, cuando la crítica se vuelve incómoda, reculan y pretenden que el gesto borre el abuso.
Dan discursos solemnes, pero sus hechos demuestran lo contrario. La polémica no fue por seguridad, fue por la distancia entre la élite judicial y la realidad de millones. Mucha toga, mucha retórica… y la congruencia, perdida en el retrovisor.