Mucho revuelo ha causado en redes sociales el hecho de que Rafael Gustavo Fararoni Magaña -actual alcalde de San Andrés Tuxtla- ande de novio y proponiendo matrimonio en el extranjero, luciendo tenis, ropa y relojes de alto costo. Aunque eso, en realidad, es lo de menos: al junior no le falta dinero, es cortesía del cacicazgo heredado de su padre y su abuelo. Lo verdaderamente preocupante es que, mientras el fresón presidente municipal disfruta su etapa de tortolito internacional, la ciudad que va a gobernar permanece sumida en el caos, sin orden ni mando visibles. Todo indica que Fararoni ha optado por gobernar a distancia y, si las cosas se complican, quizá hasta con el respaldo y compartiendo el poder con su futura esposa.