En Coatzintla, hay un alcalde timorato
En dicho municipio del norte de Veracruz, la estrategia de seguridad municipal ya tiene horario de oficina. A las 10 de la noche, la autoridad se retira, la calle se entrega y la ciudadanía queda formalmente invitada a encerrarse en casa, no por prevención, sino por supervivencia.
Luego de las torpes declaraciones del alcalde Jorge Adrián Alanís Monterrubio, aclara que no es toque de queda —faltaba más—, es solo una recomendación. Una recomendación que llega después de los balazos y que sirve más para deslindarse que para proteger. Porque cuando la violencia manda, la autoridad no gobierna: sugiere.
El mensaje implícito es brutalmente honesto: el municipio no puede garantizar seguridad, así que cada quien vea cómo le hace… pero antes de las 10. Si trabajas de noche, si tienes un negocio, si simplemente quieres ejercer tu derecho a transitar, mala suerte. La “estrategia” no contempla realidades, solo excusas.
Mientras el crimen actúa sin horario y sin comunicados, el alcalde administra el miedo con frases tibias y soluciones mínimas. No hay anuncios de operativos contundentes, detenciones ni responsables; solo un video y una advertencia que, en el fondo, funciona como coartada política.
Así, Jorge Adrián Alanís Monterrubio no combate la violencia: la normaliza. No enfrenta al crimen: se adapta. Y no protege a los ciudadanos: les pide que se escondan para que su incapacidad no salga a la calle.
En Coatzintla, el reloj marca las diez… y también el momento exacto en que el gobierno municipal se rinde.