¡Histórico hallazgo!
Huellas humanas milenarias en Maltrata podrían cambiar la historia del poblamiento de México
* Evidencias sugieren presencia humana de hasta 15 mil años junto a megafauna extinta
Manuela V. Carmona
Orizaba, Ver., 22 de diciembre de 2025.- Un conjunto excepcional de huellas humanas asociadas a rastros de megafauna extinta, localizado en el Valle de Maltrata, perfila un escenario que podría transformar la comprensión histórica sobre la llegada de los primeros grupos humanos al territorio mexicano. Las evidencias sugieren una ocupación mucho más antigua de lo que reconocen los modelos predominantes.
De acuerdo con el biólogo Jair Peña Serrano, responsable de la identificación inicial del sitio, las pisadas humanas se encuentran impresas en el mismo estrato sedimentario que conserva huellas de mamuts, tapires, perezosos gigantes, camellos, caballos y otras especies prehistóricas, lo que indica que humanos y megafauna compartieron este valle como un corredor faunístico de gran relevancia ecológica.
Aunque las investigaciones continúan, las estimaciones preliminares sitúan la antigüedad del conjunto en alrededor de 15 mil años, con un rango que podría oscilar entre los 13 mil y los 18 mil años antes del presente. Esta cronología contrasta con la versión histórica más aceptada, que ubica la presencia humana en la región hace aproximadamente 7 mil 500 años, lo que posiciona a Maltrata como un punto clave para replantear las rutas de migración temprana en el continente.
El investigador explicó que la zona, conocida como Los Tepetates, concentra una cantidad inusual de huellas fósiles. Muchas eran conocidas por habitantes del lugar desde hace décadas, aunque su origen real pasó desapercibido, ya que durante la temporada de lluvias se llenaban de agua y eran percibidas como pequeños “espejos” naturales. Fue a partir de observaciones realizadas en 2014 cuando inició su análisis formal, que culminó en 2024 con su correcta identificación, con apoyo de especialistas en icnología.
La diversidad de rastros refuerza la hipótesis de que el valle funcionó como un paso estratégico para numerosas especies durante miles de años. Peña Serrano detalló que el sitio probablemente ofrecía agua, áreas de descanso, alimento y refugio, lo que lo convertía en un punto de tránsito obligado. La coexistencia de especies con requerimientos ecológicos distintos sugiere además cambios ambientales significativos en la región, aspecto que actualmente se investiga.
Uno de los rasgos más notables del hallazgo es el extraordinario estado de conservación de las huellas, explicado por la naturaleza del sedimento: flujos cohesivos de lodo, agua, ceniza volcánica y material terrestre que, al endurecerse, permitieron la petrificación de las pisadas. Esta superficie ha resistido durante milenios el tránsito humano, el uso agrícola e incluso el paso de vehículos.
Hasta el momento se han identificado alrededor de 16 elementos faunísticos distintos, entre ellos huellas de mamut, perezosos, tapires, leones, caballos, camellos, aves —posiblemente flamencos—, gliptodontes y humanos, lo que otorga al sitio un valor científico excepcional.
El área será objeto de estudios especializados por parte de investigadores del INAH, la UNAM, la Universidad Autónoma de Zacatecas y la Universidad Veracruzana. Mientras avanzan los trabajos, se ha solicitado a la población evitar el ingreso a la zona para garantizar su preservación.
Ubicado a mil 698 metros sobre el nivel del mar, el Valle de Maltrata ha sido históricamente un paso natural entre la costa del Golfo de México y el altiplano central. Hoy, ese corredor vuelve a colocarse en el centro del debate, como una ventana al pasado más remoto de la presencia humana en México.