Ataque directo a la población
Mientras el oficialismo exhibía su vitalidad en el centro de la Ciudad de México, logrando juntar medio millón de personas; en Michoacán, en la comunidad de Coahuayana, el crimen organizado hacía gala de su falta de escrúpulos y en un acto que acepta el calificativo de terrorista, hizo estallar un auto que ocasionó cinco personas fallecidas y más de veinte heridos.
Hasta donde se sabe ni los muertos ni los heridos eran combatientes de algún grupo delictivo, sino vecinos que estuvieron en el lugar y el momento equivocados. Hay que decirlo tal cual, fue un ataque directo a la población para ocasionar pánico e incertidumbre. Consiguieron ambos objetivos.
En un solo evento quedó al descubierto todo lo que falta por hacer en materia de seguridad y la zozobra que genera saber que delincuentes sin escrúpulos ya dominan la fabricación de artilugios mortales. Los peritos federales darán más detalles, pero puede incluso tratarse de gente traída de fuera para realizar un trabajo mercenario. | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.