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¡Basta de impunidad ambiental!

Hace una semana, un ducto de Pemex se rompió en una comunidad de Álamo, y desde entonces 37 kilómetros del río Tuxpan están contaminados. La mancha de millones de litros de petróleo avanza y ya se encuentra a solo cuatro kilómetros de la ciudad.

A la tragedia por las inundaciones se suma ahora este ecocidio, un verdadero atentado contra la madre naturaleza, y lo más indignante es la respuesta de la paraestatal: mínima, torpe y negligente.

El respaldo de Petróleos Mexicanos ha sido casi nulo. No hay acciones efectivas, ni apoyo real para las comunidades afectadas, ni un plan serio para detener el desastre.

Pemex debe asumir las consecuencias de su tardía e insensible reacción. No se puede seguir permitiendo que la devastación ambiental quede impune.

 

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