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Velas y disparos

 “No quiero ser otro de los alcaldes ejecutados”, dijo Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, poco antes de ser ejecutado en pleno centro de la ciudad que gobernaba, rodeado de cientos de personas que participaban en el Festival de las Velas, una fiesta tradicional para honrar a los muertos. Un ejercicio de memoria colectiva.

Michoacán no ve la suya. Los sicarios se dan vuelo con la confianza de que seguirán impunes. El gabinete de seguridad tuvo una reunión extraordinaria por la importancia del asunto. Un alcalde en funciones que en sus últimas entrevistas había demando más ayuda de la federación en materia de seguridad.

Hoy mismo continuarán los pronunciamientos y las ofertas de un esclarecimiento total. Para cualquier efecto práctico, el gobierno estatal ha sido rebasado. Es desalentador escuchar que el alcalde ultimado tenía 14 agentes que cuidaban su integridad. De ser así, cómo fue que le dispararon a quemarropa, ¿qué fallo? | Se destaca en “Pepe Grillo” de La Crónica.

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