“Todo se perdió, no pudimos salvar nada”: la lucha de Álamo tras el desbordamiento del río Pantepec
* Más de 50 colonias y 120 comunidades rurales resultaron afectadas; caminos y postes eléctricos colapsaron
* Vecinos y jóvenes improvisan lanchas y cuerdas para ayudar a quienes quedaron atrapados
Paco De Luna
Álamo Temapache, Ver., 11 de octubre del 2025.- La oscuridad cubre por completo al municipio de Álamo Temapache. Desde el viernes por la madrugada, los habitantes viven sin luz, sin señal telefónica y rodeados de lodo, luego de que el río Pantepec se desbordara y arrasara con todo a su paso.
Las lluvias comenzaron el jueves 9 de octubre, pero fue durante las primeras horas del viernes cuando el desastre alcanzó su punto más crítico. En cuestión de minutos, el nivel del agua subió más de seis metros, cubriendo calles, viviendas y negocios. Los muebles flotaron junto con ramas y escombros, mientras los vehículos eran arrastrados por la corriente.

“Todo se perdió, no pudimos salvar nada”, relatan los vecinos de colonias como Santa Cruz, Pantepec y el centro de la ciudad, donde las huellas del agua se marcan en las paredes hasta casi el techo.
El número de damnificados se cuenta por miles. Autoridades locales estiman que más de 50 colonias y alrededor de 120 comunidades rurales resultaron afectadas por el desbordamiento. En muchas zonas, los caminos quedaron destruidos y los postes eléctricos colapsaron, dejando cables tendidos entre el lodo y los escombros.
Desde hace más de 48 horas, no hay energía eléctrica ni señal de celular. Las familias intentan comunicarse con sus parientes fuera del municipio, pero la incomunicación persiste. A pesar de la magnitud del desastre, los pobladores señalan que, hasta el momento, no se reportan fallecidos.

Durante las horas más críticas, fueron los propios jóvenes y vecinos quienes, con lanchas improvisadas y cuerdas, se organizaron para rescatar a quienes quedaron atrapados en sus casas. “La corriente se llevó todo, pero no a la esperanza”, dice uno de los rescatistas improvisados.
La ayuda oficial comenzó a llegar con retraso, aunque desde distintas partes del estado surgieron muestras de solidaridad: grupos ciudadanos y asociaciones civiles recolectan víveres, ropa y agua potable para los damnificados.

Hoy, Álamo Temapache intenta levantarse del desastre. En cada esquina hay señales del impacto, pero también del esfuerzo de una población que resiste entre el lodo, el silencio y la oscuridad.