Narcoinfluencers en México, bajo la lupa de Estados Unidos; de la propaganda al lavado
* Creadores de contenido se han convertido en caja de resonancia de los cárteles
* Supuestamente moldean conversaciones, atraen reclutas y, en menor nivel, ayudan a blanquear capitales
EL UNIVERSAL
Miami, 12 de septiembre de 2025.- Estados Unidos ha puesto en la mira a los llamados “narcoinfluencers”, gente con una gran cantidad de seguidores que usa sus redes y su posición al servicio del crimen organizado. Su función como propagandistas y lavadores de los cárteles de la droga no ha pasado desapercibida para el gobierno de Estados Unidos.
El fenómeno de los creadores de contenido ya había capturado la atención estadounidense, pero el lanzamiento, en enero de este año, de volantes en Culiacán, con una lista anónima con 25 de estos, de los que seis han sido ya asesinados, generó aún mayor interés.
Washington mandó una señal inequívoca el 6 de agosto pasado, cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), sancionó a tres mandos del Cártel del Noreste (CDN) y a su “asociado” Ricardo Hernández Medrano, influencer y rapero, conocido como “El Makabelico”, a quien señaló de usar sus conciertos y las regalías de sus streamings para lavar dinero a favor del grupo, uno de los que la administración de Donald Trump designó Organización Terrorista Extranjera.
“Ya tenemos los primeros perfiles para sancionar y congelar cuentas bancarias para que el dinero [de los influencers] no llegue a los criminales”, dice a EL UNIVERSAL una fuente que participa en una investigación del Departamento estadounidense de Justicia, contra narcoinfluencers.
La Agencia Antidrogas (DEA) ha señalado que “las plataformas de redes sociales y las apps encriptadas extienden el alcance de los cárteles… Los traficantes y sus asociados usan tecnología para anunciar y vender, cobrar, reclutar y adiestrar mensajeros; y entregar sin contacto cara a cara”. Los creadores de contenido son una parte del esquema.
Un influencer, que pidió el anonimato por cuestiones de seguridad, comentó a este diario que el esquema con el que operan es “relativamente sencillo: inyectar dinero sucio para inflar cuentas con bots y granjas de clics, monetizar con cifras abultadas en YouTube, Instagram o Facebook, principalmente; y luego, una vez que pasó por el sistema financiero de alguno de estos países [México o EU], le retornan una tajada al grupo delictivo ya con apariencia de ingreso lícito”.
Estados Unidos sigue con atención las acciones de la Unidad de Investigación Financiera mexicana (UIF), que abrió pesquisas sobre un bloque de 64 influencers en Sinaloa por presunto lavado a través de redes, incluyendo Markitos Toys, aunque él lo negó públicamente. “Jamás he lavado dinero para nadie”, dijo aunque ya bajó su perfil en redes.
Expertos consultados coinciden en que el dinero que se blanquea vía influencers es menor frente a otras rutas.
El abogado Salvador Mejía, especialista en finanzas ilícitas, señala a este diario que “el crimen organizado siempre va a buscar nuevas lineas para lavar dinero”, pero los influencers “siguen siendo un canal relativamente menor” para lavar; “lo verdaderamente útil es la propaganda”.
Y esa propaganda, como en cualquier guerra, importa. Javier Llausás, director de la Organización No Gubernamental (ONG) Building Spaces for Peace, lo describe así: “Esto es una guerra; y como en toda guerra, la propaganda importa”. En Sinaloa, la disputa entre facciones trasladó el mensaje al terreno digital y quienes moldean las narrativas se vuelven activos estratégicos.