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Sacar de contexto no es crítica: es lucro político con el dolor ajeno

La muerte de Irma Hernández Cruz duele. Indigna. Y debe movilizar a toda la sociedad veracruzana para exigir justicia, no solo por ella, sino por todas las mujeres que enfrentan violencia en el país. Lo que no se puede permitir es que esa tragedia sea utilizada con fines mezquinos, como ya lo están haciendo algunos actores políticos y mediáticos: manipulando declaraciones, distorsionando hechos y fabricando un clima de desinformación con un único propósito: atacar al gobierno.

La gobernadora Rocío Nahle informó sin titubeos, con base en el reporte forense de la Fiscalía de Veracruz, que Irma falleció por un infarto, consecuencia directa de la violencia que sufrió durante su secuestro. En ningún momento se justificó el crimen, ni se pretendió restarle gravedad sino todo lo contrario. Pero esa verdad fue recortada, descontextualizada y presentada ante la opinión pública como si se tratara de una minimización del caso.

¿El resultado? Un intento por sembrar indignación artificial para lucrar políticamente con el dolor de una familia.

Esta no es crítica legítima. Es oportunismo. Es cinismo disfrazado de exigencia social. Porque quien realmente busca justicia no desinforma.

Rocío Nahle ha sido clara: en Veracruz ningún crimen quedará impune. Su presencia diaria en las Mesas de Seguridad, su impulso a programas como Veracruzana Protegida, y la coordinación directa con instancias federales son muestra de un gobierno que actúa, no que evade.

Quienes hoy intentan sembrar duda, deberían recordar que no se puede hacer política a costa del dolor y no se vale mentirle a una sociedad que exige verdad, justicia y respeto.

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