Oídos sordos
La justicia federal frenó en seco la demolición de la Ciudad de las Artes en Nayarit, pero al gobernador Miguel Ángel Navarro eso le pasa de noche. Las máquinas siguen su curso. Aunque dice que no tocará los edificios culturales, tampoco ha mostrado permisos, estudios ni licencias que respalden su controversial megaestadio de 300 millones. La suspensión definitiva es clara, no se toca nada sin regla en mano. Pero Navarro sigue improvisando entre el discurso del respeto y la aplanadora activa. ¿Morena lo respaldará o dejará que su gobernador juegue solo contra la ley? No está en juego un estadio, sino el Estado de derecho. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.