Ha sido suspendida de por vida
Judoca finge ser ciega y gana oro en Paralímpicos de Tokio 2020, fue descubierta cuatro años después
* La azerbaiyana Shahana Hajiyeva cometió uno de los grandes engaños en la historia del deporte
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Ciudad de México, 23 de mayo de 2025.- Era el verano de 2021 y Japón vibraba entre mascarillas y emociones contenidas. En los Paralímpicos de Tokio, una judoca azerbaiyana con vendaje negro sobre los ojos dominaba el tatami con precisión quirúrgica. El público aplaudía, los comentaristas la elogiaban como «una sombra perfecta en combate», y su medalla de oro fue celebrada como símbolo de inspiración. Pero lo que nadie imaginaba es que detrás de esa cinta opaca se escondía una vista privilegiada.
El secreto estalló cuatro años después, no por una confesión, sino por una prueba rutinaria antes del Mundial de Parajudo en Kazajistán. En el Palacio de Artes Marciales de Astaná, mientras las luces se calibraban para la ceremonia de apertura, un informe médico cayó como bomba: Shahana Hajiyeva no tenía limitación visual alguna. Lo que parecía una historia de superación, terminó convertida en un guion de película… de traición deportiva.
Esta noticia estalló después de que se le realizaran exámenes oftalmológicos previos al Mundial de Judo en Kazajistán, disputado entre el 13 y 15 de mayo pasados.

Los médicos no dudaron. «Su visión es óptima», dijeron sin rodeos. Nada de degeneración ocular, ni siquiera una miopía de emergencia. Lo más impactante no fue la evidencia, sino lo que reveló: durante años, había entrenado y competido en una categoría que no le correspondía. Su agilidad, tan elogiada, era real. Pero el precio de esa medalla dorada fue la credibilidad de todo un sistema.
Desde Bakú, el Comité Paralímpico Nacional de Azerbaiyán lanzó su defensa. Aseguraron que se trataba de un cambio en las reglas, que su categoría visual J2 había sido modificada y ahora muchas afecciones antes aceptadas ya no calificaban. Pero la explicación no convenció a nadie. Ni siquiera a sus compañeras, algunas de las cuales rompieron el silencio: «Siempre fue extraña. Parecía que sabía perfectamente dónde estábamos en el tatami, incluso cuando cambiábamos de dirección sin avisar», dijo una exrival que pidió anonimato.