Púlpito preocupado
La Iglesia católica, desde su púlpito, lanza un “¡basta ya!” al crimen organizado, tras la muerte de Ximena Guzmán y José Muñoz, colaboradores de Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, como si con un regaño dominical bastara para frenar a quienes gobiernan con plomo. El obispo auxiliar Francisco Javier Acero Pérez deja claro que no hay diálogo con asesinos, pero insiste en “mediar” por la paz. La violencia avanza y el narco impone su ley en zonas donde ni el evangelio ni la Guardia Nacional entran. Los sermones suenan fuerte… pero sólo dentro del templo. Afuera, la realidad sigue rezando por su vida. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.