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Humillación

Gerardo Fernández Noroña no se conforma con el poder, ahora exige reverencias públicas. El espectáculo de Carlos Velázquez de León pidiendo disculpas en el Senado no fue conciliación, fue escarmiento con micrófono oficial y levantó ampolla social. ¿Cuál es la base legal para convertir el recinto legislativo en tribunal de ego? Ninguna. Pero la República se dobla cuando el presidente del Senado impone su narrativa como ley. Diputadas como María Elena Pérez-Jaén y voces como Guadalupe Acosta Naranjo lo han dicho claro, esto es un abuso, no una anécdota. Si así fue con un ciudadano, ¿qué les espera a los disidentes?| Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.

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