* La primera vez pensé que era el roce de mi bolsa, pero la segunda vez volteé y vi su mano metida entre los asientos, señaló

 

Xalapa, Ver., 10 de mayo del 2024.- “Hoy me tocó vivirlo a mí… Iba en un autobús de la colonia Veracruz y este tipo venía metiendo la mano entre los asientos para tocarme. La primera vez pensé que era el roce de mi bolsa, pero la segunda vez volteé y vi su mano metida entre los asientos. Solo le dije qué le pasaba y le grité un par de cosas, pero él decía que no era nada y las personas que iban detrás de él tampoco dijeron nada. Me cambié de lugar y le dije al chófer. Él solo se levantó y le dijo unas cuantas palabras. A las dos paradas siguientes se bajó y el chófer solo me dijo «tranquila, ya se bajó».

De verdad, no se imaginan la impotencia que sentí y lo difícil que es este tipo de situaciones que se viven día a día. A veces uno piensa que si le llegan a pasar este tipo de situaciones actuará de forma distinta, pero no. Cuando en realidad suceden, en mi caso solo me dieron muchas ganas de llorar e impotencia porque el resto de las personas no hacen nada por ayudarte”.