* Dijo haber sido despojado de objetos sagrados y pertinencias, en las que se incluye el anillo episcopal

 

Manuela V. Carmona/ corresponsal en Orizaba y municipios de las Altas Montañas

Orizaba, Ver., 05 de abril del 2024.- A través de diversas redes sociales, el obispo de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, confirmó el asalto que sufrió la tarde-noche del pasado miércoles en la autopista 150D, en los límites entre Puebla y Veracruz, donde fue despojado de objetos de valor, incluido el anillo episcopal.

Según relató el sacerdote, pasando la caseta de Esperanza, se encontraron con los autos detenidos. Pensaron que se trataba de un accidente, pero pronto se percataron de que personas circulaban en sentido contrario sobre el acotamiento mientras otras advertían que se trataba de un falso retén. Pronto, individuos armados con armas largas los despojaron uno a uno de sus pertenencias.

Por su parte, el padre Juan Carlos Villa, quien asumió temporalmente la representación de vocero, informó a los feligreses que tanto monseñor obispo como los dos sacerdotes que viajaban con él se encuentran bien. «El señor obispo y dos hermanos nuestros se llevaron un susto regresando a Orizaba. Ellos comentan que es en los límites entre Puebla y Veracruz, pasando la caseta de Esperanza, ahí se encontraron los autos detenidos…».

Villa agregó que algunas personas que iban en sus vehículos salieron corriendo en contraflujo por temor, mientras los delincuentes rompían los cristales de los autos y se llevaban lo que encontraban. «Gracias a Dios no pasó a mayores. Les quitaron sus posesiones de valor, celulares, dinero, el anillo episcopal…».

Posterior al asalto, llegaron patrullas, pero ya era demasiado tarde para perseguir a los delincuentes. Aunque preguntaron a los policías sobre cómo presentar la denuncia, no obtuvieron información útil.

El obispo lamentó la falta de suficiente vigilancia en esa zona, conocida por constantes asaltos, y la falta de información sobre cómo presentar denuncias, lo que contribuye a la impunidad.

Finalmente, el obispo expresó que no guarda rencor hacia sus asaltantes y que les concede su perdón. Desea que reflexionen y encaminen sus pasos para no seguir sembrando el temor entre sus víctimas.