Laura Velazco

Xalapa, Ver., 15 de septiembre de 2020.- Nostalgia y extrañeza se respiran en la capital veracruzana al transitar por el centro de la ciudad: calles casi vacías y la gente mirando alrededor de una plaza Lerdo que nunca antes habían visto así en el Grito de Independencia, una fecha que es para los mexicanos un símbolo de unión, tradición y fiesta.

Hoy no habrá conciertos en vivo, ni tarimas, ni convocatoria presencial para visitar el corazón de la ciudad… Este 15 de septiembre el exhorto es quedarse en casa y desde ella observar la ceremonia virtual que llevarán a cabo las autoridades de la entidad.

Las tradicionales vallas blancas de seguridad rodean el Palacio de Gobierno y calles aledañas, sin embargo, esta ocasión es para asegurarse de que el tránsito sea disminuido y la gente no se aglomere ni salga a celebrar.

«El Covid-19 ha pegado fuerte, tan fuerte que nos quito la libertad de salir a festejar», dice una joven veintañera que ve con extrañeza el lugar, aunque destaca que es bonito que las autoridades se hallan dado a la tarea de adornar alusivo a la fecha, así no se ve «tan triste».

A pesar de ello y a la cancelación de eventos masivos, el operativo de seguridad se mantiene vigente, eso sí, son menos los elementos de policías a los que se les ve caminar por las rúas, y los que destacan con sus uniformes entre la escasa gente que, ya sea por necesidad o curiosidad, se viene a dar una vuelta al Centro.

Sobre la calle Rafael Lucio, frente a Palacio, se observa un camión de bomberos y una ambulancia por si hubiera alguna situación extraordinaria, y cerca de estos una madre de familia que me comenta que «se siente todo raro», aunque ya sabían que la situación iba a estar así es difícil de asimilar, por eso quisieron darse una vuelta y distraerse. «Aunque nada es lo mismo», dice con la cabeza cabizbaja.

Otro par de ciudadanos coinciden en que es necesario, ya que hay extremar precauciones ante la pandemia del coronavirus, y por otro lado exponen que a ellos les gusta más así, ya que antes no se podía caminar entre el «montón» de gente.

Algunas otras familias, usando el cubrebocas de rigor, aprovechan para tomarse la foto del recuerdo en las letras que se encuentran en la también llamada plaza Regina, y ríen, y posan y disfrutan lo que hay.

Cerca de las 17:30 horas la música regional mexicana irrumpe desde las bocinas colocadas a las afueras del Palacio de gobierno y sorprende a los civiles que pasan por ahí; unos menean la cabeza en aprobación y algunos otros comienzan a «hacerle» segunda al cantante.

Porque «ayayayay, viva México», se escucha y se siente en este martes, en este Grito de Dolores, en este 15 de septiembre desde una nueva normalidad a la que es extraño, pero necesario acostumbrarnos. Quédate en casa.