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Laurent Duvernay-Tardif tiene una de las historias más peculiares que hay en la NFL. El canadiense no jugó fútbol americano en la NCAA, sino en McGill en su país natal, donde se graduó de la Facultad de Medicina antes de ser elegido por los Chiefs de Kansas City en el Draft de 2014, con quienes acaba de ganar el Super Bowl y meses después contribuye con otro equipo: el sistema de salud canadiense para combatir el coronavirus.

Duvernay-Tardif fue titular con los Chiefs en el Super Bowl LIV y tras el desfile en Missouri y par de recepciones en Montreal, se fue de vacaciones al Caribe el 28 de febrero, pero de acuerdo a una historia publicada en Sports Illustrated, terminó antes su viaje y regresó el 12 de marzo, un día antes que en Canadá se estableciera una cuarentena obligatoria de 14 días a las personas que volvían de un destino internacional.

Tras cumplir la cuarentena de dos semanas, Duvernay-Tardif comenzó a buscar la manera de ayudar, pero al todavía no tener su licencia para practicar medicina (le faltan la residencia), caía en un área gris que no le permitía incorporarse al personal médico que combate la enfermedad, pero tras un anuncio del ministerio de salud reclutando estudiantes de medicina, el guardia de los Chiefs está ahora en la línea de combate ante el COVID-19.

El jugador recibió el visto bueno de los Chiefs y comenzó un curso de capacitación para usar el equipo de protección, vital para evitar contagios, y el 24 de abril estuvo por primera vez en un hospital, un día después de que los Chiefs eligieran a Clyde Edwards-Helaire en la primera ronda del Draft 2020 de la NFL.

«La noche anterior estaba nervioso, pero de esos nervios ‘buenos’, como antes de un partido», declaró Duvernay-Tardif a SI.

Además de su trabajo en Canadá, Duvernay-Tardif colabora con la Asociación de Jugadores para examinar los distintos escenarios para la vuelta del fútbol americano, deporte el cual llegó a la cúspide hace menos de dos meses.