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La trombosis que padece Nicolás Castillo no es un caso aislado en la Liga MX y el fútbol internacional. Otros futbolistas ya han tenido problemas con esta enfermedad y desafortunadamente uno de los casos cobró la vida de Miguel Calero, quien murió en 2012 debido a una trombosis venosa en el brazo izquierdo.

A los 41 años de edad, el ‘Cóndor’ perdió la vida por un infarto cerebral derivado de su padecimiento, mismo que en 2007 ya lo había alejado de las canchas por un largo periodo.

Darwin Quintero también sufrió una situación similar en 2016. El ahora jugador del Houston Dynamo tuvo una tromboflebitis en su pierna derecha. Al recuperarse, el atacante colombiano dejó a las Águilas del América y arribó a la MLS con el Minnesota United.

El fútbol internacional no ha estado exento de esta enfermedad. El irlandés Jhon O’Shea, exjugador del Manchester United, tuvo un problema en su pierna en enero de 2010, impidiendo que pudiese jugar por el resto de la temporada con el equipo dirigido por Alex Ferguson en ese entonces.

Por su parte, el delantero uruguayo Javier Chevantón también tuvo el padecimiento en su pierna derecha con el Sevilla en 2007. El charrúa sufrió la obstrucción de una vena durante sus vacaciones.

Finalmente, el brasileño nacionalizado hondureño, Fabio de Souza, tuvo ocho meses de inactividad tras sufrir una trombosis en su pierna izquierda cuando jugaba con el Olimpia de Paraguay en 2016.