Así como se fue o mejor dicho echaron al soberbio Jorge Winckler de la Fiscalía General y al pasmado de Portilla Vásquez del ORFIS, así también se debe ir por la puerta de atrás Edel Álvarez del Poder Judicial. Ya sólo les falta darle las gracias a la déspota Namiko Matzumoto de la CEDH. Con eso, los “morenos” estarán cerrando la pinza.