EXCÉLSIOR/MARTHA ELENA BLANCO

CIUDAD DE MÉXICO., 19 DE MAYO DEL 2019.– Instalar una gasolinería desde cero tardaría alrededor de 12 meses, si es que se utilizan los servicios de una constructora que gestione todos los permisos y el costo superaría el millón de pesos, en caso de que sea una estación de servicio pequeña, sencilla y sin algún otro comercio (como tienda de conveniencia).

A principios de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador amagó a los grupos gasolineros con que el gobierno pondría su marca de combustibles y la daría al precio que es justo, pues consideraba que los franquiciatarios estaban aumentando mucho su margen de ganancia.

El tiempo es factor fundamental en esta idea, pues los productos que se comercializan en una estación de servicio pueden producir contaminación, si son mal manejados. Por ejemplo: si existiera un daño en los tanques de almacenamiento, ya sea por la antigüedad de los materiales o el mal estado de conservación, se contaminaría el suelo, y el agua que haya alrededor, superficial y subterránea, además corre el riesgo de haber una explosión.

Es por ello que antes de iniciar con cualquier trámite es necesario saber si en el terreno en que se construirá la estación de servicio es posible colocar todas las estructuras de seguridad que la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (CONASEA) explica en la norma NOM-005-ASEA-2016 como son: los tanques; si es subterráneo debe asegurarse que no haya otra excavación en 1.50 metros a la redonda que pueda comprometer la seguridad de los materiales.

De igual forma se requiere tener un sistema de ventilación y recuperación de vapores eficiente para evitar un incendio, y un plan adicional a las medidas de mitigación de incendios, para controlar el fuego, en caso de que ocurra, entre otras medidas.

Dentro de las normas que deben tenerse en cuenta están la NOM-042-SEMARNAT-2003 para el manejo y recolección de los vapores de gasolina, las NOM-052, 53, 54, 55 y 56 de Semarnat, publicadas en 2005, para el control y manejo de desechos tóxicos y aceitosos. También está la NOM-080-SEMARNAT- 1994 para mantener los límites de ruido por el escape de vehículos automotores permisibles.

Este anteproyecto debe entregarse a la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente del Sector de Hidrocarburos (ASEA) para que sea evaluado, para prevenir y mitigar los daños al ambiente y para reducir los efectos de la operación en el ambiente y la salud humana.

Después de que se construya y antes de que comience a operarse con combustibles es necesario que se haga una simulación de operación, para verificar que todo esté funcionando correctamente y sin riesgo de desastre.

Suponiendo que todo salga a pedir de boca (con la obtención rápida de los permisos), y que no haya algún contratiempo o suspensión  en la construcción, una pequeña gasolinería estaría lista en alrededor de un año, con una inversión que supera el millón y medio de pesos (varía dependiendo del proyecto).

 

EL COSTO DE PORTAR COLORES DE PEMEX

A partir de que entró en vigor la reforma energética que permitió que otras empresas vendieran hidrocarburos, las opciones para ser parte de alguna franquicia aumentaron de una, que era Pemex, a más de 10, entre las que están Shell, Hidrosina, G-500, Oxxo Gas, Total Gasored, Petro Seven, Gulf, Repsol y Mobil.

Cada una comparte una misión y visión distintas, así como un valor de marca. Sin embargo, para los mexicanos, Pemex continúa siendo la marca de casa y si bien hubo una disminución de 14% en estaciones de servicio que pertenecían a Pemex, en 2018 (de 11 mil 586 a nueve mil 930), esta marca continúa siendo la más fuerte.

De acuerdo con reportes de la empresa nacional, al 31 de diciembre de 2018, nueve mil 884 son franquicias privadas y 46 son propiedad de Pemex TRI.

Para ser parte de la red más grande de franquiciatarios, es decir, presumir la marca de Pemex en la estación, es necesario tener otros requisitos, además de la estación de servicio aprobada y verificada.

El ingreso a la franquicia de Pemex se realiza con el pago inicial de alrededor de 160 mil pesos para que se inicien las gestiones de la licencia, si la estación de servicio es de autoconsumo (o sea para vehículos en general).

Además, se requiere una cuota de mantenimiento anual que equivale a 1% del resultado de la operación del valor del margen comercial por el volumen de ventas del año, más el IVA.

Una fuente consultada por este diario señaló que su gasolinería que ofrece magna, premium y diesel (de aproximadamente diez bombas), ubicada en la zona de Tulancingo, utiliza alrededor de 60 mil litros diarios para ser rentable.

Una vez dentro, es necesario inscribirse a la terminal de abastecimiento y abasto de la empresa, de acuerdo a la zona a la que pertenece.

La fuente, quien pidió el anonimato, señaló que es posible cambiar de zona con un trámite, argumentando las razones por las que se desea el cambio.

Para la entrega de combustible, se puede esperar a que las pipas del sindicato de Pemex hagan la entrega del hidrocarburo o, de lo contrario, tener una pipa de traslado (lo que hace la logística más flexible).

DÍA A DÍA

Diariamente (dependiendo de la demanda del combustible) los franquiciatarios que tienen sus pipas propias deben acudir a la terminal de almacenamiento para comprar el combustible.

Mientras ellos hacen la transacción y facturan, su pipa es cargada con el tipo de combustible que solicitan (cada pipa sólo puede llevar un tipo de producto, no es posible combinarlos) y después se revisa que la compra haya sido la correcta.

El tiempo aproximado para el proceso, de acuerdo a una fuente, es de cinco horas en la estación de Poza Rica, esto debido a que las revisiones (que ahora hace el Ejército) son cada vez más minuciosas, a raíz del endurecimiento de las medidas de prevención contra el robo de combustible.

Esto ha derivado en actos de cohecho, pues con una propina se puede evitar la fila de pipas para cargar, según un distribuidor que prefirió el anonimato.