* Danzas africanas y alabanzas en latín enmarcan la negra noche

 * Un macho cabrío ofrecido a Satán, es el clímax del ritual

GOLPE POLÍTICO

Catemaco, Ver. 01 de marzo de 2019.- Cercanas las 11 de la noche y la ciudad luce tranquila, mística; la luna medio alumbra a la laguna, misma que será testigo de la primera misa, con la diferencia de que ésta será de color blanco, para posteriormente ser testigos de una ceremonia obscura, con sacrifico ofrecidos a “Príncipe de las Tinieblas”.

El malecón está obscuro, el sonido que producen los caracoles usados para éste ritual como instrumentos musicales, y el humo que sube desde los incensarios hasta las nubes, atrae, hace un llamado a la magia y a los especialistas en estos rituales, guiados por José Luis Baxin Mantilla.

Con cantos y tambores, los brujos blancos agradecen a la Madre Tierra por todo lo bueno que les ha entregado a lo largo del año, esperando que el venidero continúe siendo beneficioso para el pueblo, para la pesca; aunque Catemaco ya no vive de ello.

A la par, en un domicilio ubicado en la colonia Paraíso II, se estaría efectuando otro rito; sin embargo este ya no sería ofrecido a la “Pachamama”, sino al mismísimo Lucifer, príncipe de las tinieblas.

Al lugar, comienzan a llegar automóviles, camionetas, taxis, gente caminando y en bicicletas, para poder ser testigos de este espectáculo que ofrecerá Enrique Marthen Berdón, mejor conocido como “El Ahijado del Diablo”, quien también es el anfitrión de la misa.

Al acceder, se encuentran algunas bellas mujeres, ataviadas en diminutas telas, quienes te ofrecen una bebida para que puedas entrar “en calor”; mientras tanto, una mujer se encarga de solicitar una “ofrenda” para Luzbel.

Por un camino oscuro, selvático, de esos que las tierras en Las Tuxtlas te pueden ofrecer, ingresas, sonidos de tambor y gran pentagrama de luces te esperan al final, mientras tanto, vas poco a poco conociendo al sequito de magos que acompañarán a El Ahijado.

Las edecanes, como son llamadas por Marthen, comienzan los bailes africanos, sensuales, dando entrada a la lujuria, realizando una danza en honor a los 7 pecados capitales, adorándoles.

Posteriormente, el animal es llevado al centro ceremonial, en esta ocasión será un macho cabrío, mismo que es usado para dar imagen a Satanás, el cual entregará su último aliento para que los asistentes puedan bañarse en su sangre o incluso beberla.

Después de una oración en latín, y ya realizado el sacrificio, las danzas continúan, para finalizar con una ceremonia privada, dentro de una cueva, donde sólo han de ingresar los brujos altos en rango.

La madrugada pasa tranquila, no hay inseguridad que valga en el malecón de Catemaco, no hay gente en las calles tampoco, no hay comercios abiertos, sólo quedan algunas personas que se van poco a poco hacia sus domicilios.

Cabe destacar que cada primer viernes de marzo, los fieles creyentes de la magia, sea blanca, negra, roja o del color de su preferencia, ven propicias las energías para entregar a su deidad una ofrenda en agradecimiento a todo lo dado.

Catemaco, Veracruz, es a nivel mundial reconocido por dar cabida a todos los turistas que vienen por curiosidad o morbo, o porque tienen mucha fe, a ver algunas de las 5 ceremonias que son celebradas en la zona de Los Tuxtlas.