Golpe Político 

Xalapa, Ver., 23 de enero de 2019.- Cinco días cumplieron ya los cañeros de la República Mexicana con la toma de bodegas de los ingenios en todo el país y hasta el momento el gobierno federal, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, no ha emitido ningún comunicado oficial en torno al problema.

Por tal motivo en la próxima visita que hará el Presidente de la República a la ciudad de Córdoba, el próximo 3 de febrero, le entregarán una carta signada por miles de campesinos que le exigirán la estabilización del precio del azúcar, con la principal estrategia que suprima la comercialización de alta fructuosa.

Como se informó en su oportunidad, se decidió tomar esta medida para garantizar la exportación de excedentes de azúcar, equivalente a 2.4 millones de toneladas del dulce, con lo cual se aseguraría el consumo nacional sin especulaciones; además de no permitir el ingreso de jarabe de maíz, que es el cáncer de la actividad cañera nacional.

Ángel Gómez Tapia, presidente de la Unión Nacional de Cañeros-CNPR y José Luis Gordillo, dirigente de la Unión Nacional de Productores de Caña-CNC, puntualmente han estado informando del comportamiento del precio del azúcar y las acciones a seguir para garantizar la estabilización del precio del endulcorante.

El dirigente cañero de la CNPR, comentó que ante la indiferencia de las autoridades federales en torno al problema que enfrentan, la toma de bodegas se antoja maratónica, va para largo y no se cejará en esta lucha hasta lograr el objetivo, pues la reducción de los precios del azúcar, le está pegando fuertemente a los bolsillos de los productores.

Estas acciones, dijo, se realizan en todos los ingenios ubicados en las once entidades de la República productoras de caña de azúcar, en donde se está demandando la prohibición de la comercialización del jarabe de maíz de alta fructuosa en cientos de productos en nuestro país y se consuma azúcar nacional.

Finalmente, manifestó su confianza en que el gobierno de López Obrador tome cartas en el asunto y se evite un mayor desplome en los precios del dulce, ya que de proseguir la caída, los efectos económicos en las regiones productoras, se harán sentir en breve en los hogares de los cañicultores.