En un hecho que acepta el calificativo de histórico, pues es la primera vez que ocurre, el Estado mexicano pidió una disculpa pública por la violación de los derechos humanos de una ciudadana.

La periodista Lydia Cacho fue reprimida y torturada por la investigación que la llevó a escribir el libro Los demonios del Edén. Dos de esos demonios, Mario Marín y Kamel Nacif instigaron en operativo en su contra.

La disculpa formal corrió a cargo de Alejandro Encinas, actual subsecretario de Derechos Humanos, y reiterada por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez.

Lydia Cacho ha seguido con su trabajo periodístico y dijo que salió adelante de la batalla más grande de su vida. Demandó establecer en el país un verdadero Estado de derecho…. Comenta «Pepe Grillo» de La Crónica.