Pues la inconformidad contra la asistencia del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a la toma de protesta de AMLO se avizora como una bola de nieve difícil de controlar para Morena. El activismo del PAN en contra de la visita del chavista puede meter en serios problemas al próximo Presidente, quien podría ver empañada su toma de posesión con expresiones de repudio hacia Maduro, que le darían la vuelta al mundo. Los asesores del nuevo gobierno deben actuar con sangre fría para analizar qué es más conveniente: si seguir defendiendo con todo la invitación a Maduro o dar un golpe de timón y borrarlo de la lista. Se lee en “Rozones” de La Razón de México.