Sin duda una de las decisiones más importantes en la vida, es la compra de una casa o departamento para vivienda.

Por lo que, al materializar esta decisión, no se debe actuar con desinformación, por impulso, o sin conocimiento suficiente de nuestras finanzas personales y capacidad de pago; de hacerlo seguiremos engrosando las estadísticas de cartera vencida por impago en créditos hipotecarios para adquisición de vivienda.

Es cierto, pagar renta, vivir “arrimado”, ó en casa de los suegros, no es nada grato, pero, ¿cómo saber si estamos preparados para comprar algo propio?, sin correr el riesgo de ‘embarcarnos’ en una aventura inmobiliaria que terminará en pesadilla, con demanda, embargo o incluso desalojo.

Porque si tus ahorros no te permiten poder comprar de contado, necesariamente tendrás que recurrir (como el 30% de la población en México que adquiere casa), a una hipoteca por medio de FOVISSSTE, INFONAVIT o financiamiento bancario.

Si es tu caso, antes de contratarlo debes contar con ingresos fijos, ya sea que tengas un salario o que seas tu propio jefe, debes saber exactamente cuánto ganas cada mes y esta cantidad puede variar al alza, pero no a la baja. Además, en el segundo supuesto deberás comprobarlo vía estados de cuenta bancarios o declaraciones ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Por otra parte, debes tener finanzas sanas que incluyan un buen historial crediticio, y un ahorro de por lo menos el treinta por ciento del valor de la propiedad, por cualquier imprevisto que se te llegare a presentar con los pagos, para no atrasarte.

Considera en tu presupuesto gastos adicionales como enganche, gastos notariales, escrituración, honorarios de un abogado que revise el status de la propiedad que vas a comprar (para comprobar que no tenga problemas legales, que si esté a nombre del vendedor) y te explique los contratos y el clausulado que vas a firmar -antes de hacerlo- y después no haya sorpresas.

Consulta diversas opciones de financiamiento, compara tasas de interés, plazos, seguros y hasta las penalizaciones por moratoria y gastos de cobranza.

Date a la búsqueda de vivienda, a partir de un pre-listado que elabores con tus necesidades específicas; es decir, si requieres un inmueble nuevo o usado valorando los pros y contras en cada caso, como los costos que te generarán las reparaciones o el mantenimiento; cuantas recámaras necesitas, estacionamiento, espacio para mascotas, etc.

Revisa la seguridad de la zona, pondera la cercanía de vialidades, negocios, escuelas, mercados, hospitales, plazas públicas, valora el transporte público para llegar ahí, y revisa que cuente con servicios públicos en funcionamiento como el suministro periódico de agua potable, o si será necesario que construyas instalaciones especiales para su almacenaje, pues ello te implicará gastos extras.

Ahora que ya lo sabes, ¿estás económicamente listo para dar el gran paso?

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