Dos partidos, el Panal y el PES, no pasaron la prueba del ácido electoral y están en proceso de disolverse.

No alcanzaron el mínimo necesario de votos, tres por ciento del total, para conservar su registro.

Ambos han sido intervenidos para emprender el proceso de liquidación, que se adivina tortuoso.

 Los afectados ya adelantaron que llevarán su causa al tribunal.

No estaría de más que analizaran las causas del descalabro y del rechazo popular, que en el caso del PES es engañoso, pues tendrá nominalmente una bancada nutrida en San Lázaro.

Lo más probable es que esos diputados se sumen a la bancada dominante de Morena. Lo cierto es que llegaron a esas posiciones colgados del fenómeno AMLO.

Relata “Pepe Grillo” de Crónica