A casi dos meses del accidente del Boeing 737-200 que se estrelló en Cuba el pasado 18 de mayo, y que dejó más de 100 muertos, nos cuentan que la Dirección General de Aeronáutica Civil está por cerrar, en definitiva, la empresa Global Air, propietaria de la aeronave, por irregularidades, al no cumplir con las directivas; es decir, las recomendaciones que se hicieron ante la falta de mantenimiento, pero se requiere saber también qué funcionarios de esa dirección no cumplieron con su deber, al pasar por alto el no cumplimiento de la citada compañía, propiedad del español Manuel Rodríguez Campos.

Se lee en “Bajo Reserva” de El Universal