Perder el control político de la Ciudad de México  contra su bestia negra, Morena, ha sido un golpe devastador, acaso definitivo, para el PRD.

Gobernar la ciudad fue por lustros el eje de poder político del Sol Azteca. Sin esta plaza el partido pierde rumbo, puede extraviarse.

La dirigencia del partido en la ciudad, encabezada por Raúl Flores, comenzó una evaluación que tiene varios factores.

Incluye traiciones de militantes y descomposición interna, ilustrada en caciquismos delegaciones que terminaron siendo barridos.

Flores no se aguantó y dijo que otro de los factores fue: “un voto de castigo” al gobierno de Miguel Ángel Mancera que no entregó buenas cuentas.

El exjefe de Gobierno ni suda ni se acongoja. Él tiene asegurado un sillón en la Cámara de Senadores, a la que llegó vía…el PAN..

Relata “Pepe Grillo” de Crónica