Jungle Bikes es la marca fundada por Rubén Tatto; busca resolver los problemas de sustentabilidad y movilidad de Mérida

CIUDAD DE MÉXICO.

Rubén Tatto Pérez es un joven yucateco, que decidió emprender y fabricar bicicletas de bambú, una planta ligera y resistente que además ya se siembra en comunidades mayas.

Su taller se encuentra en un cuarto que acondicionó desde su casa del fraccionamiento Francisco de Montejo, al norte de la capital.

En un mes puede construir hasta 10 bicicletas; por el momento trabaja solo, porque aun es baja la producción; pero espera que pronto pueda poner un taller más grande y contratar personal.

El cuadro y la estructura son de bambú, lo demás como el manubrio, las uniones y ruedas son de piezas normales que combina con colores.

“Muchísima diferencia, de entrada el bambú antes de cultivarlo, ya estuvo tres años en la naturaleza generando oxígeno, absorbiendo el C02, rehidratando el subsuelo, ya cuando obtiene su madurez es cuando ya se puede utilizar y aparte de que ya generó oxígeno ahora sirve menos el auto; a trasladarse a cortas distancias, entonces tienes un producto que está ayudando a disminuir la huella de carbón usado por el hombre, está mejorando su salud, está propiciando la felicidad y está generando bienestar”.

El bambú por sus aportaciones es amigable al medio ambiente; el camino para este joven emprendedor no ha sido fácil, pero al ver la necesidad y falta de transporte ecológico en el estado le surgió la idea.

“La idea nació en el 2016 al ver la creciente necesidad que tenía Mérida en cuanto a temas de movilidad y decidí emprender  un proyecto que pudiera solucionar esta problemática en cuanto a medios de transporte y de forma ecológica y sustentable”.

El proyecto de Rubén, Jungle Bikes, le ha costado esfuerzo y dedicación; ha tenido que sacrificar muchas cosas, el precio de cada una va desde siete mil hasta 10 mil pesos según las características.

Desde hace dos años inició con el proyecto, primero como prototipo y hace seis meses las comenzó a comercializar; acude a diferentes exposiciones y bazares, por medio de su página de Facebook y ya se venden en una tienda de ciclismo al norte de la capital.

“Sí es muy complicado, emprender de por sí es difícil, nunca va ser fácil, aproximadamente le he invertido cerca de 100 mil pesos a lo largo de estos dos años y la familia es fundamental en este aspecto, la familia y los amigos, porque sin el apoyo de ellos no tendría las fuerzas para seguir adelante”.

Rubén señala que ha metido su proyecto a diferentes instituciones gubernamentales para recibir apoyo, pero no ha sido seleccionado, sólo le otorgó la Secretaria de la juventud de Yucatán un incentivo.

Las bicicletas son resistentes y a la vez ligeras, los compradores son principalmente extranjeros radicados en Yucatán, así como habitantes que buscan contribuir al cuidado del medio ambiente y los que disfrutan de actividades al aire libre.