Inventar un secuestro funcionaba hace dos décadas, cuando no existían las redes sociales y medios electrónicos, pero actualmente si un candidato a un puesto de representación popular finge sufrir un atentado ya no levanta polvo, si no presenta pruebas contundentes… ahora si quieren un maestro de la mentira, busquen a la “rata” de Mario Zepahua.