Malabares, piruetas y juegos de escondidas hicieron Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade para no encontrarse, para no verse las caras. Le contamos que los candidatos presidenciales de las coaliciones Juntos Haremos Historia y la de Todos por México se reunieron por separado con los miembros de la jerarquía católica. En primer lugar tocó el turno a don Andrés Manuel, quien aceptó hablar con los periodistas pero no a las puertas de las instalaciones de la Conferencia del Episcopado Mexicano, porque don José Antonio estaba a punto de llegar para su cita con los obispos. Nos comentan que no fue hasta que López Obrador se retiró del lugar, cuando el candidato del PRI-PVEM-Panal llegó al lugar. Al final, ni se vieron ni se escucharon… Se lee en “Bajo Reserva” de El Universal