No hagas cosas buenas que parezcan malas.

La perla de sabiduría popular aplica perfecto a la decisión del Centro de Investigación y Seguridad Nacional de darle seguimiento al trabajo proselitista de Ricardo Anaya.

No se trata de un caso de espionaje. Eso queda claro al revisar el video que pone de manifiesto un seguimiento más bien chabacano.

No obstante, el episodio permitió al candidato Anaya hacer el papel de víctima. Podrá usar el lance a su favor si se presentan, como es previsible, golpes en su contra.

Se entiende que se trata de un trabajo discreto, que no secreto. Seguir y espiar no son sinónimos, procede que quede claro para todos los actores políticos que hacerlo forma parte de las atribuciones legales del CISEN.

Relata “Pepe Grillo” de Crónica