El presidente municipal con licencia de Chilpancingo Marco Leyva ayer dio muestra de su desconocimiento de la ley, del proceso legislativo y de la Ley Orgánica del Congreso al que alguna vez perteneció. Así, a casi tres meses de haberse retirado de la alcaldía, despertó con la idea de ser presidente otra vez y demostró lo que en secreto a voces se rumora: algo anda mal en su cabeza. Leyva, sin duda, ha cimbrado Chilpancingo muy a su estilo: Mal, muy mal. Publica “Rozones” de La Razón de México