Crónica

“Tuve que enfrentarme a mi compañero actor y decirle ‘no me gusta lo que haces’, ‘no lo hagas’, ‘no me toques cuando no me tienes que tocar’, ‘el escenario no es un pretexto para que lo hagas’”, comentó Maya Zapata, reconocida actriz mexicana de cine y televisión, a propósito de la historia de abuso que vivió cuando tenía 20 años.

“Él lo negó rotundamente, pero yo me agarré los calzones y me acuerdo que temblaba cuando lo dije, pero de ahí no me volvió a pasar. No recibí mucho apoyo de los productores y de los otros miembros del equipo, y tuve que hacerlo yo sola, como pude y de la mejor manera que podía hacerlo, porque no es nada fácil. Después de eso ya no se metían conmigo”, agregó la actriz en entrevista con Crónica a su paso por la alfombra roja de la más reciente edición de los Premios Fénix, el pasado miércoles.

Desde el mes de octubre, en el mundo ha surgido una serie de manifestaciones de mujeres de la industria del entretenimiento que denuncian acoso, a raíz del escándalo del productor Harvey Weinstein, que cometió abusos sexuales contra varias famosas como Ashley Judd, ­Gwyneth Paltrow y Angelina Jolie, entre otras. A partir de entonces han surgido nuevos escándalos contra otras figuras como Kevin Spacey, Nick Carter y Steven Seagal… Las denuncias se han multiplicado en Hollywood, con su más oscuro rostro.

En México también hay historias de abuso que aún no salen a la luz. Las palabras de Maya Zapata son tan sólo una muestra de la oscuridad que esconde la industria del entretenimiento. “Todos sabemos lo que se vive aquí. Eventualmente tendrán que salir las historias y explotará esa olla”, comentó la actriz.

“Este fenómeno ha existido siempre, lo bueno ahora es que se está hablando al respecto. Así empiezan a cambiar las cosas en el mundo, cuando la gente empieza a alzar la voz, que empieza a haber consecuencias y vemos que suceden, que personajes grandes se empiezan a caer de los pedestales, es cuando empieza a surgir un verdadero cambio”, comentó en su turno la actriz Gabriela de la Garza quien también dijo haber sufrido experiencias que ha callado.

“A mí me han pasado cosas en el medio, yo creo que nadie se salva y no es algo exclusivo del medio (del entretenimiento). Esto sucede en todos lados y en distintos niveles. Una aprende a ir sorteando este tipo de cosas y a ir navegando en este sistema donde las mujeres siempre la tenemos más difícil”, expresó la actriz de Las Aparicio.

“Vivimos en un sistema machista y como mujer hay que ir defendiéndose, aprendiendo a manejar las situaciones para que una no salga perjudicada. Sin hablar de un tema en específico porque da para hablar un buen rato”, agregó.

En el caso de Maya Zapata, la actriz expresó que ella se armó de valor para defenderse ante el abuso a raíz de una experiencia que le sucedió en la infancia, antes de estar en una pantalla, antes de los seis años: “No me han tocado tanto como a otras actrices, yo viví historias de abuso mucho más dolorosas pero en la infancia y cuando recién tomaba mi carrera sola. Gracias a que me había pasado en la infancia eso tan terrible, me hice cargo de lo que me pasó después”, comentó.

“Son historias que hemos vivido muchas mujeres y niños también, eso que me pasó es de las historias que a mí me han hecho más fuerte, que tuve que aprender a cuidarme, que tenemos que sanar las heridas de la infancia y eso ayuda a ser una mujer mucho más entendida, que comprende más del dolor, del mío propio y del dolor ajeno”, enfatizó.

En la alfombra roja también hubo otros testimonios, como el de Adriana Fonseca, quien dijo: “Me han dado besos al final de una cita o me han puesto la mano en las piernas”; o el de Ana de la Reguera: “Sí, me ha pasado y he tomado cartas en el asunto. Como despedir a la persona o hablar con un superior. Y sí, sí lo he vivido. Afortunadamente he tenido buena respuesta, pero sí hay mucho abuso de poder”, manifestó.

Después de que se dio a conocer el caso de Harvey Weinstein, en México se comenzó a hablar del maltrato a la mujer a raíz de que Netflix estrenó el documental El día que conocí al Chapo, en donde Kate del Castillo narra una anécdota sobre Televisa, en la que explica cómo la empresa organizaba reuniones entre actrices y los anunciantes de los cortes comerciales de las telenovelas:

“La primera vez que a mí me invitaron yo estaba haciendo Muchachitas y yo tenía a mi novio, que era Ari Telch; entonces cuando tienes que hablar para reservar dije: ‘ay muchas gracias, Ari y yo vamos a estar ahí’, y me dijeron ’no, no, nada más estás tú invitada’ Les dije ‘¿sabes qué?, no, no se me antoja ir, muchas gracias’. Y cuando colgué me hablaron y me dijeron: ‘¿cómo que no vas?’. Casi, casi me dijeron ‘no te estamos preguntando’. Cuando a mí lo que me ofrecieron fue ir a entretener a unos señores que yo no conocía y me pareció de lo más bajo y nunca lo acepté”, dice Kate del Castillo.

“Así como en Colombia, las prepago famosas. O sea, la televisión era un catálogo donde tú escogías en pantalla y había actrices que por un papel hacían cualquier cosa”, contó también en el documental el productor de televisión Epigmenio Ibarra, papá de Eréndira Ibarra.

Apenas pasó una semana de que se estrenó el documental cuando la actriz Karla Souza confesó, para un programa de radio nacional, que ella también fue víctima de acoso y que ésa fue la principal razón por la que dejó el país:

“Son gente que después aprendí a perdonar (…) Si tengo yo que ser la primera en hablar, lo haré”, afirmó la actriz. Además, contó cuando ocurrió todo, y no fue sólo una vez: “Justo en mi primer año en México, (al año) de haber llegado a trabajar, 2004-2005, por ahí, después al año otra vez con otra persona, y luego al otro año, casi casi era ‘gajes del oficio’”, explicó.

En esa entrevista dio su opinión sobre el caso Weinstein: “Si eso fue entre mujeres poderosas en Estados Unidos, no me quiero imaginar lo que sucede en México”, dijo. Desde entonces pocas mujeres mexicanas como Maya Zapata, Gabriela de la Garza, Adriana Fonseca y Ana de la Reguera se han atrevido a aceptar que hay historias de acoso en México.

Aun así, ninguna de ellas se ha atrevido a dar nombres sobre los posibles depredadores sexuales. Respecto del silencio, Gabriela de la Garza explicó que hay una razón lógica: “No sé donde esté peor, si en Estados Unidos o México, pero acá cuesta más trabajo alzar la voz, por la situación de impunidad y corrupción”, dijo.

Karla Souza mencionó en su momento que no se siente el respaldo para hacer denuncias: “Es un país en el que necesitamos apoyarnos más, darnos cuenta de que realmente no es culpa de la mujer por haber traído esa falda, por haber estado en la oficina a esas horas o por haber salido a cenar con el chavo que le gustaba, pero que en el momento ella ya no quería seguir haciendo lo que el chavo le proponía”.

A este último argumento, la también actriz Tessa Ia coincidió en una entrevista que concedió a HuffPost: “En Estados Unidos ves estas noticias, y la gente apoya a las víctimas. En México, cuando sucede algo parecido, la respuesta de la gente en redes sociales es: ‘porque es una puta’. Se tiene que seguir la conversación desde un punto educativo y no hablando de las víctimas como si ellas lo hubieran buscado”, enfatizó.

En ese mismo artículo se muestra la postura de Camila Sodi al decir que hablar del caso Weinstein es “hipócrita”, debido a que en México hay un índice de feminicidios que van más allá de la industria del entretenimiento: “Vivimos en un país donde se cometen feminicidios a diario. Ése es un tema relevante, mucho más, pienso, que Harvey Weinstein”, agregó.

Esa falta de apoyo de la que hablan se puede ver reflejada en la campaña #YaEstuvo, iniciada por las standuperas mexicanas como Mónica Escobedo y Gloria Rodríguez, la cual lanzaron con la finalidad de alzar la voz contra el acoso hacia las mujeres y proponer estrategias para detenerlo:

“Es impactante descubrir y aceptar que junto a nosotras, entre amigos, colegas de comedia y personas que admiramos existe el hostigamiento, el acoso y la violencia de género como parte de la convivencia. NO estamos de acuerdo”, se lee en el comunicado, en el que también se menciona el nombre de Fredy El Regio, a quien la comediante Myr Ramírez señaló por acoso sexual en una entrevista con El Universal. La campaña dejó de trascender con el paso de los días.

En septiembre de este año, Gabriela de la Garza también formó parte de una campaña. El colectivo El grito más fuerte realizó un video llamado Seguras, en el que mujeres y conocidas actrices dan consejos y medidas básicas de seguridad a otras mujeres ante la inacción de las autoridades. La campaña está acompañada del hashtag #AlertaMujeresMX. En el video aparecen las actrices Tiaré Scanda, Edith González, Ilse Salas, Gabriela de la Garza, Angélica Aragón, Susana Alexander y Mariana Garza y la conductora Martha Debayle, entre otras: “Lamentablemente tenemos que hacer nosotras esas cosas porque las autoridades no nos están protegiendo”, dijo Gabriela de la Garza.

“Yo me temo que es un problema de jerarquía y poder. Se apropian derechos que no debe haber (en) aquellas personas de poder, se pierden y creen que las otras personas, porque no sólo las mujeres, son un objeto. Es terrible, es una casa de brujas todo esto, pero es buena hora porque había que corregirlo y detenerlo de alguna manera”, explicó la consagrada actriz chilena Paulina García, ganadora del Oso de plata de la Berlinale, también en entrevista con Crónica, al explicar que no sólo en México o Estados Unidos ocurren experiencias de abuso.

Finalmente, Maya Zapata explicó que es buen momento para poner el tema sobre la mesa y crear estrategias que vayan más allá de un movimiento feminista: “Los hombres creían que esa era la manera en que funcionaban las cosas y hoy nos estamos dando cuenta también las mujeres de que no debe ser así. No se trata sólo de educarlos a ellos, sino de una educación fundamental en general; no de señalarnos con un dedo, porque cuando uno señala con un dedo hay tres dedos que te señalan a ti. Necesitamos cambiarlo de raíz, necesitamos reeducarnos hombres y mujeres”, comentó.

“Es importante y necesitamos hablar de esas cuestiones, pero también debemos saber por qué suceden, desde mi perspectiva me parece fundamental que no lo hagamos desde un lugar como víctimas sino desde una posición humana, y preguntarnos cómo resolver esto sin convertir en monstruos a los hombres”, concluyó.