Las autoridades de Nuevo León informaron, minutos después del enésimo motín en el penal de Cadereyta, que “por fortuna no había lesionados”. No. Hasta ahora el saldo es de 17 muertos. “Si quieres algún responsable, yo me hago responsable”, señaló Aldo Fasci Zuazua, director del Centro de Información para la Seguridad del estado, respecto al uso de la fuerza. Pero aclaró que no es que alguien haya dado la orden del uso de armas, sino que se siguen los pasos de un protocolo. Y, haciendo leña del árbol caído, el PAN de Nuevo León afirmó que la distracción del gobernador Jaime Rodríguez El Bronco, por sus aspiraciones presidenciales, generó un vacío de autoridad que provocó el motín. Mauro Guerra Villarreal, presidente estatal del blanquiazul, le pidió que ya se ponga a trabajar. No lo hará, su prioridad siempre fue otra. ¿O no?  Publica “Frentes Políticos” de Excélsior.