Organizados por su cuenta y usados como “botín” por las fuerzas políticas, los damnificados del terremoto acomodados en campamentos o albergues esperan que la autoridad les ofrezca una solución distinta a la que esbozó Enrique Peña Nieto la semana pasada, la cual implica para las víctimas volver a pagar lo que ya habían comprado.

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CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Una fotografía muestra un imponente complejo en medio de un descampado. Es una invitación, en formato postal con fondo vintage, que convoca a celebrar los 60 años del Multifamiliar Tlalpan, complejo habitacional que apenas se reconoce en la imagen sin la urbanización circundante ni el tren ligero que parte en dos la calzada.

La fiesta de sus 60 años se celebró el pasado julio en las canchas deportivas del complejo que ahora son un improvisado campamento de toldos y colchonetas, mezcla de aromáticos vapores y abundante polvo que se levanta de los escombros del caído edificio 1-C.

Esas canchas se convirtieron en refugio para los vecinos que hasta el pasado 19 de septiembre vivieron en una de las 10 torres que el terremoto convirtió en nueve.

A pocas cuadras de ahí, en la escuela Fray Eusebio Francisco Kino, Diana –una madre de familia con décadas viviendo en el edificio 3-B del Multifamiliar—recuerda la fiesta porque estaba segura, como todos sus vecinos, de que nada iba a pasar. El lugar fue inaugurado días antes de que el terremoto de 1957 sacudiera la Ciudad de México. Aguantó sin daños considerables los devastadores sismos de 1985, igual que el largo registro sísmico de seis décadas.

La tarde del 28 de septiembre Diana y sus vecinos viven la incertidumbre.
“Eso de que nos quieran vender créditos e hipotecas… pensábamos que nos iban a ayudar construyendo; pero volver a pagar 20 años, o no sé cuánto nos quieren cobrar, es pagar de nuevo el departamento”, apunta Julio, un joven que nació y creció en el edificio 3-B, el cual, pese a haber quedado en pie, ya no podrá ser habitado por los daños que presenta.

Ciudad excluida

La noche del 25 de septiembre el presidente Enrique Peña Nieto dirigió un mensaje a la nación con motivo de los desastres naturales que a lo largo del mes tornaron las celebraciones patrias y el ambiente festivo en una serie de tragedias, cuyas dimensiones aún no se terminan de documentar.

Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2135, ya en circulación