* El equipo responderá a ataques del crimen organizado; estará capacitado para desactivar desde granadas hasta
cochesbomba y se ubicará en Juárez y en la capital estatal, para desde ahí desplazarse

“Vas a morir el día que esté destinado. No tengo miedo, Dios tiene un tiempo para todos, si él quiere que muera así será y si no, seguiré sirviendo por el tiempo que me preste vida”, dice con firmeza Liliana, de 31 años, quien desarrolla uno de los trabajos más arriesgados de
los tiempos recientes: es policía de la entidad y además se enlistó como voluntaria en el escuadrón antibombas de la fiscalía estatal

Conocido formalmente como Comando Estatal Neutralizador Técnico en Explosivos (Centex), el equipo antibombas es un grupo de élite de
la División de Operaciones Especiales de la corporación, que se creó pensando en atender ataques de la delincuencia organizada, informó
el comisario general Álvaro Escobedo, director operativo de la Comisión Estatal de Seguridad Pública.

“Frecuentemente localizamos granadas de fragmentación aquí en el estado ninguna autoridad, ni siquiera la Secretaría de la Defensa
Nacional (Sedena) tiene personal especializado para hacer una extracción o detonación controlada de ese tipo de artefactos”, rerió
Escobedo. El grupo se conforma de 13 elementos, incuidas dos mujeres, además del agente 14, que es un perro pastor alemán entrenado
para detectar explosivos.

Todos los miembros fueron entrenados y posteriormente certificados por la estadounidense Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y
Explosivos (ATF, por sus siglas en ingles) y la Policía Federal (PF). El proceso completo de selección de los agentes, así como la capacitación sobre manejo de explosivos y detonación controlada, estuvo supervisado por elementos de la Policía Federal, puesto que es la institución en el país que cuenta con el mejor grupo de esta naturaleza.

“El principal requisito que se necesita para ser del escuadrón es que sea una persona muy confiable, además de tener por lo menos cinco
años en la corporación y con una hoja de servicio impecable. Además, todos cuentan con una carrera universitaria, pero sobre todo con un
compromiso de servir y de no usar el conocimiento adquirido para otros medios ajenos a la seguridad pública”, resaltó el comisario general.

Valor Femenino

 

Para Sunana es todo un orgullo pertenecer al equipo, “primero me enlisté para un curso sobre explosivos y en el proyecto nos seleccionaron
para el grupo especial.

“Hay mucho riesgo, creo que pertenecer a un grupo como éste te lleva a pensar un poco más en tu vida, pero debe gustarte estar de este
lado, del lado de la gente”, comenta la profesionista, quien es madre de tres hijos, de los cuales dice tener un apoyo incondicional, al igual
que de su esposo.

Platica que pesa 58 kilos, pero cuando entra en acción entre el traje especial y el equipo que necesita llevar consigo carga hasta 45 kilos
adicionales. La sola vestimenta contra el fuego pesa alrededor de 25 kilogramos. El traje, al ser tan pesado, debe ser colocado al agente
con ayuda de sus compañeros de equipo. Además, al comienzo es complejo usarlo, puesto que reduce la movilidad, señala. “Aquí no hay
diferencia entre hombres y mujeres, todos entrenan por igual, porque a la hora de atender una emergencia todos tienen la misma responsabilidad y los efectos de una bomba son iguales para hombres y mujeres”, señala otro de los integrantes del grupo mientras va
corriendo con el grupo por una ladera en un cerro aledaño al Complejo Estatal de Seguridad Pública.

En las últimas seis semanas los agentes bajaron 10 kilos de peso en promedio, hacen todo tipo de ejercicio extenuante y luego van a correr
por el cerro.

“Entrenar con el equipo táctico antibomba es lo más complejo. En el interior del traje la temperatura es extrema y el aire se acaba, sienten
que se van a ahogar. Precisamente, lo que buscamos es que aprendan a controlar la desesperación de no poder respirar, porque en una
explosión real es lo que van a sentir, desde ahora tienen que saber cómo caminar con 45 kilos de equipo, casi sin respirar, y hasta sin poder
ver por el espacio en el que caminan, a eso se enfrentarán”, señala.

A la par del grupo antibombas, la fiscalía estatal prepara un grupo de operaciones rurales, que será una división con capacitación especializada en supervivencia y ataque en condiciones extremas.

Según informó el comisionado general, una vez que entre en funciones, quienes lo integren estarán preparados para atender misiones en la
región serrana o en el desierto y podrán incursionar vía terrestre o aérea en las zona más extremas en cuanto su orografía, e incluso con
presencia de grupos armados.