Los requisitos que debe cumplir el candidato presidencial del PRI encartan y descartan aspirantes. Así fue en el pasado, y así es ahora. No hace mucho, a mediados de la década de los 90, el PRI —que presidía Santiago Oñate en tiempos de la “sana distancia”— operó para poner el candado de una década de militancia. Al hacerlo, quedaron fuera de la competencia varios contendientes de grandes ligas, entre ellos el doctor Guillermo Ortiz Martínez, que era secretario de Hacienda. Más de veinte años después, los candados siguen jugando un papel relevante. Si ahora los quitan, se meterá a la competencia otro secretario de Hacienda, José Antonio Meade. Relata “Pepe Grillo” en Crónica