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El sector manufacturero de exportación es el más vulnerable ante la renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), debido a la alta dependencia del comercio con Estados Unidos, lo que pone en juego una industria cuyo valor asciende a 2.1 billones de pesos anuales, de acuerdo con analistas.

A raíz de la firma del TLCAN en 1994, la manufactura cobró un papel relevante en la economía mexicana, propiciando la aparición de fábricas, atrayendo principalmente a las grandes armadoras automotrices, generando empleos en la industria maquiladora y, posteriormente, en la de fabricación de electrónica.

Pese al difícil entorno actual, marcado por la incertidumbre de la política comercial de Estados Unidos, la industria manufacturera de exportación genera ventas cuantiosas. De acuerdo con datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dentro del rubro de ventas de productos elaborados de exportación, este segmento registró ventas por un valor de 2.1 billones de pesos al cierre de 2015, lo que representó un crecimiento de 13 por ciento con respecto al año anterior.

“El sector de manufactura cuenta con casi el 50 por ciento del total de la inversión extranjera directa en México y el 80 por ciento del comercio total”, señala un análisis de HSBC. Detalla que ningún otro sector de la economía mexicana se ha beneficiado de manera más directa de la incorporación del país al TLCAN que la manufactura, que ha atraído una cantidad significativa de inversión extranjera directa, para ayudar a expandir sus capacidades productivas y aumentar de manera “espectacular” las exportaciones.

El impulso que dio el TLCAN a la manufactura también puede representar un arma de doble filo. De hecho, la incertidumbre generada por la renegociación del tratado y la depreciación del peso frente al dólar ocasionada por el mismo motivo han debilitado los indicadores de la industria.

Las exportaciones manufactureras, las cuales representan el 90  por ciento del total de exportaciones de México, mostraron una caída de 19.55 en enero de este año, mientras que las exportaciones manufactureras hacia Estados Unidos, a quien se dirigen el 81 por ciento de nuestras exportaciones, cayeron en 1  por ciento en el mismo mes, con respecto al año previo.

Diversificación, la clave.  Para atenuar el impacto de las posibles modificaciones al TLCAN en la manufactura, México debe promover la fabricación de insumos en territorio nacional, ya que por décadas el país se ha enfocado en ofrecer servicios de transformación, dijo Mario Hernández, experto en industria manufacturera y socio líder de KPMG México.

Explicó que en productos de electrónica, el contenido nacional, es decir, las piezas y componentes que son fabricadas en México y que forman parte de un producto final como los electrodomésticos, sólo representa el 10 por ciento del producto terminado. En el sector automotriz, el contenido nacional asciende a entre 25 y 30 por ciento.

“No hemos desarrollado proveeduría nacional de insumos porque seguimos siendo prestadores de servicios. Muchos de los insumos que utilizamos son importados”, destacó. Detalló que en aparatos electrónicos, la mayoría de las piezas son de origen asiático.

En caso de que México se convierta en un proveedor de insumos, generaría más competitividad, crearía más empleos especializados, promovería la innovación y el desarrollo tecnológico y tendría menos dependencia de la relación comercial con Estados Unidos, ya que podría ser proveedor de insumos para diversos países, generando un nuevo nicho de comercio exterior.

Panorama adverso. Los empresarios de la industria avizoran un escenario poco favorable para la manufactura en este año: “El crecimiento de la industria manufacturera se frenó en 2016, debido a que sólo cinco de sus 20 ramas principales tuvieron un desempeño positivo, en tanto que el resto se contrajo o se desaceleró, una tendencia que difícilmente cambiará en 2017”, ha señalado Manuel Herrera Vega, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

Esta desaceleración también se verá influenciada por un menor dinamismo en el comercio exterior. De acuerdo con estimaciones del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce), las exportaciones mexicanas cerraron el año pasado con un descenso de casi 3 por ciento, al pasar de 380 mil millones de dólares en 2015 a 370 mil millones en 2016.

Esta tendencia negativa se mantendrá en este año: “Nosotros estimamos que el comercio mexicano con otras naciones descenderá 2 por ciento en 2017”, indicó el Comce.