“El gobierno de Estados Unidos quiere que el muro que construirá en la frontera con México sea físicamente imponente. Ésa es la instrucción de Donald Trump, quien sueña con un muro ante el cual la Muralla China resulte una barda endeble. Las empresas interesadas en llevarse el contrato, entre ellas, por desgracia, algunas mexicanas, ya saben lo que el cliente busca. Mientras la Casa Blanca transmitía ideas arquitectónicas propias del delirio, el nuevo embajador de México en Washington, Gerónimo Gutiérrez, dijo que pretende mantener una relación entre iguales, bajo una propuesta de ganancia para ambas partes. Dos visiones diferentes de la relación bilateral, antagónicas se diría, que de manera inexorable chocarán contra un muro que se quiere imponente, pero que puede resultar impotente. Difunde” Pepe Grillo” en La Crónica de Hoy